lunes, 26 de septiembre de 2016

La Alpujarra del agua (Sierra Nevada)... en la cámara de Pepe Rubia

Por Rafael Fernández Rubio


Un día me encontré con él, allá por la Sierra de Cazorla (Jaén, España); iba con su inseparable equipo fotográfico; iba con "la única que me aguanta" como suele decir: con su Aurelia, su esposa y compañera.

Pepe Rubia recibía el reconocimiento y premio del Proyecto "Conoce tus fuentes", de la Universidad de Granada, no sé si se lo habían concedido por la cantidad de manantiales andaluces que había localizado y catalogado, o por las maravillosas fotos con que los había acompañado.

Pepe me pareció rudo en su mostrarse en público; sincero consigo mismo (¡difícil virtud!); franco y directo en el decir; frugal y espartano en el quehacer... ¡me pareció un buen tipo!... y allí nació un contacto y amistad, que perdura por años.

Desde entonces, semana tras semana, recibo su muy amplio reportaje fotográfico, con el itinerario en general montañero de su última caminada (en planta y en perfil), que muestra velocidades de vértigo en su andar que, ni "metiendo la primera", se tendría fuelle para seguir, y eso que lleva el corazón "reparáo", y que tiene que castigar al tobillo.

Pepe no se conforma con dar un paseo... aunque se queje de que tiene muchas goteras; más parece una cabra montés, que un homínido; no se le resisten pendientes de muchos grados, ni lascas resbaladizas, ni peñascos en equilibrio inestable; ni le echan atrás temperaturas de amaneceres en los que, como decía aquel, no hay ni intemperie en la que guarecerse.

Pepe debe conocer a toda Capra hispanica, que se pasee enhiesta por las cornisas de tajos y despeñaderos; debe haber ahoyado con su planta todos los senderos y veredas; debe haber escuchado "the sound of water", en todas las sinfonías inigualables y en el más pristino de sus ambientes.

Es por todo ello que a Pepe le tengo sana envidia, porque en su quehacer, sin más atadura que la de sus botas, ha encontrado la verdadera calidad de vida, que regala el mejor manjar para el espíritu, y el mejor sueño para el alma. Le falta la pluma a Pepe para desarrollar el relato, y él la suple con la imagen fiel y permanente; por eso, cuando cada semana llega su colección fotográfica al abrir la primera imagen ya se está enganchado hasta llegar a la última.

Con este nuevo amigo he vuelto a subir (virtualmente), a muchas cumbres de Sierra Nevada; caminado casi semanalmente por sus rutas y senderos; bebido de
manantiales con los mejores enfoques fotográficos; refrescado las calores en aguas de deshielo que se despeñan; admirado en su macro a fauna y flora, con sus endemismos y singularidades; sentido, en su fotografiar, y en su decir puro "granaíno" (o motrileño), su profundo humanismo, sin retórica ni hojarasca, despojado de academicismos, en el verdadero "roman paladino", "en el qual suele el pueblo fablar a su veçino" que dijera Gonzalo de Berceo...

Con este verdadero penibetista (que así lo definiría mi padre, Fidel Fernández Martínez), he sentido el silbido de los vientos; perdido la orientación en la densa niebla; escudriñado las lagunas y lagunillos; visto al hielo hacerse agua, y al agua saltar entre rocas y labrar sus caminos, y me he indignado con él por la porquería abandonada por andariegos sin sensibilidad...

Pero, siendo mucho lo que he podido aprender de sus fotografías, que él pone en manos de los demás sin interés crematístico, hoy le quisiera rendir homenaje público de admiración, en esa parcela que domina porque la ama: el agua en la Alpujarra y en general en Sierra Nevada (y podríamos hablar de muchas otras sierras, pero esta sierra nuestra hoy tiene ganada preferencia).

Sin este gran amigo no sabríamos de muchos paisajes del agua, de innumerables rincones escondidos, de improntas de generaciones pasadas, de "haceres" ancestrales... Porque Pepe, en su tremenda sensibilidad, va captando veredas de un agua, en su estado natural, pero también domeñada sin rendirse, conducida en su querencia y en su arraigo que, acomodándose con todo rigor a los principios del más puro "conservacionismo", ha dado y da de beber al sediento y ha dado y da de comer al hambriento, en la más grandiosa de las obras de misericordia.

Sin querer queriendo, sus fotografías muestran toda la sapiencia de las acequias de careo que, en la inmensidad inconmensurable de lomas y "panderones", de nuestra sierra más emblemática, haciendo acequia en su discurrir, siembran gota tras gota en el agreste subsuelo, como orfebre que incrusta hilos de plata, en la epidermis de la montaña. Flujos argentíferos que, en su lento e invisible discurrir por el subsuelo, dan nacencia al minúsculo y milenario liquen y al grandioso y centenario castañar.

A descubrir un poco quien es Pepe Rubia me han ayudado dos de sus amigos (porque él es infranqueable en su humildad). Agradecimiento debo así a José Guirado Uceda y a Pepe Marín Herrera; trío éste de "pepes" o de "josés" (con la integración de Pepe Rubia), que aman a la montaña, y a la fotografía, y se guardan estima y compañerismo, acrisolado por la madurez, y curtido por soles, vientos y aguas... ¡gracias amigos!!!

Pepe, que nace en Motril (Granada) hace apenas 62 años (02/05/1954), en su primera juventud ya se ganó el pan como pintor... Durante el Servicio Militar ("la mili") le animan a presentarse a las pruebas de ingreso en "la Benemérita", ese glorioso instituto armado que es la Guardia Civil, cuyas virtudes no voy ahora a enaltecer (porque no lo necesita).

Se desempeña durante años en Cataluña, siendo sus últimos destinos Baza y Almuñécar, ya en tierras granadinas. Su quehacer ha estado ligado al servicio rural, con mucho monte, mucha Naturaleza y mucho desaprensivo..., hasta su jubilación, que le llevó al senderismo, en su búsqueda de actividades para ocupar el tiempo libre.

Pepe no ha tenido estudios medios ni superiores, es un autodidacta, que sin duda lee mucho, y lo que no sabe lo aprende en Internet. Pepe es oyente habitual de conferencias, en las que desde la sala, o desde el estrado, defiende sus tesis con vehemencia y convicción. Por eso, tal vez, sus amigos le califican como algo "cabezota", pero es que lo que piensa lo ha aprendido de la observación, y lo ha madurado, serena o apasionadamente, en sus diálogos íntimos con la Naturaleza, con la que mantiene trato personal y directo.

Mucho aprendió, también, de Antonio García Maldonado, profesor de Educación de Adultos, en el Centro de Educación Permanente de Motril, y conocido por "el Maestro" (¡bendita palabra!), con quien comulgaba en "el cuidado del medio ambiente, del patrimonio común en todos sus aspectos, de valores tan positivos como la libertad, el respeto, la equidad, la solidaridad...".

Pepe, uno de los alumnos más implicados, trabó gran amistad con el Maestro, que en él depositó gran confianza, asignándole el cargo de "guía" en muchos senderos, empeño en el que no ahorró esfuerzos de documentación y de recorrido previo del itinerario... enseñanzas que las tiene atesoradas en su ADN más profundo y consustancial.

Pepe se ha autodefinido, sencilla pero rotundamente, como "casado, amante de la Naturaleza y de la Vida", sin duda una excelente tarjeta de presentación, firmada con su Pentax y su Nikon, o con la Coolpix de su señora; como él dice "aficionado a la fotografía hasta donde llega el presupuesto", a lo que yo añadiría que llega mucho más allá, porque su presupuesto es exiguo. Pero grandiosos son sus paisajes, discretos sus enfoques, habladoras sus veredas, inolvidables sus naturalezas vivas y enrocadas.

Tal vez ayuda a entenderlo mejor si uno medita en lo que de él dice Pepe Marín, que para entenderlo "como Fotógrafo de la Naturaleza, primero habría que hablar de él como Hombre de la Naturaleza...".

Y, llegado a esta acertada consideración, permite desconocido lector, una rima: "No sigas este relato, / sin antes meditar un rato, / en este fiel y cabal retrato..."

Dice que busca "bischos y flores para afotar", pero añadiré que busca agua para ensoñar, para escuchar su música, para vivir su latir, para seguir el magnetismo de su discurrir... Una prueba, mínima sin duda, son las fotografías que acompañan a este relato, de esas aguas de la eterna Sierra Nevada, nombre que le puso un pueblo sabio, un pueblo sensible, un pueblo lleno de humanidad.

Porque el agua en esta sierra, desde cuando la viste de níveo manto, y desde que le regala el alba inmaculada, con los infinitos tonos de ese blanco, el más policromático de los colores, va a ser ya elemento consustancial de ella. Porque no se puede concebir Sierra Nevada, en general, y su vertiente meridional, La Alpujarra, en particular sin esa agua consustancial de su esencia.

Aguas que, desde su estado sólido, ya arropan la nacencia de tantas y tantas flores, y de tantos microorganismos invernantes e incluso hibernantes.

Nieves impolutas que retiene al agua para mejor momento; para alimentar a centenares de lagunas de origen glaciar, destilando su fruto maduro en un incesante goteo. Aguas puras y cristalinas, sin mácula, nacidas de la fusión de los neveros, que se van a remansar, quedas y trasparentes, en cien lagunas y lagunillos (que tan bien describe otro excelente amigo: Antonio Castillo Martín, en su libro: Lagunas de Sierra Nevada). Lagunas con todos los tonos de azules, blancos y verdes, y con los reflejos acerados de las moles montañosas, y de los escarpados riscos, y de los móviles canchales (eso que los botánicos llaman piso crioromediterráneo).


Nieves que reflejan con toda intensidad a las radiaciones ultravioleta e infrarrojas, porque aquí el espectro de la radiación lumínica se agranda, en sus escalas logarítmicas, para hacernos sentir que también hay energía en lo invisible, y colores que no percibimos...

Nieves que sufren en toda su intensidad las grandes variaciones térmicas, entre el día y la noche, el invierno y el estío. Gradientes térmicos responsables de esa fracturación de la roca (gelifracción), que va a dar lugar a verdaderos ríos de piedras, que discurren lentamente, secularmente, por las empinadas lomas y barranqueras.

Y aquí, en lo más inhóspito, donde parece que vida no podría haber, cada primavera, cada renacer de la existencia, esa vegetación, muchas veces mínima y rastrera, busca para su polinización una floración de intensos colores azules, rojos, amarillos, blancos, para atraer la atención de insectos, que parecen nacidos del hielo y de la lasca. Y Pepe es fiel notario que, en sus fotografías, da fe de su existencia, que es breve pero intensa.

Y Pepe sabe buscar esa flora y esa fauna, como el más contumaz
naturalista y biólogo, para mostrárnosla en sus macros, de tan sutil enfoque, imágenes que gusto guardar  como fondo de pantalla en el ordenador, hasta la siguiente semana, que otras fotos llegarán, a cual más expresiva, para deleitar la vista y recrear los sentidos, porque estos hermanos menores (que así eran para San Francisco de Asís, y así deberíamos considerarlos nosotros), parecen mecerse con el viento, embelesar con sus aromas, y cautivar en sus movimientos...

Porque en esta vertiente de "la solana" alpujarreña, esa vida la da el agua, y la vida espera cada año a que con la primavera se fundan las nieves y se llenen los aljibes, lavaderos y pilares y hasta, antaño, se movieran los molinos hidráulicos enriscados en profundos barrancos. Molinos que, allá por 1572, se inventariaron en 181 de propiedad morisca y 33 de cristianos viejos..

Pero sigamos con ese caminar del agua, que va a dar vigor a tanto tupido tapiz de borreguiles, pastizales, piornales, enebrales, tomillares... con la mayor biodiversidad de Andalucía, y de la Península Ibérica: 80 especies exclusivas y 2.100 especies de plantas superiores... Espacio privilegiado éste, donde los haya, que nos regala el Sumo Hacedor, para que lo disfrutemos, con la responsabilidad de cuidarlo para el disfrute de los hijos de nuestros hijos.

Aquí el recuerdo se me mezcla, también, con esa vegetación de la tundra andina, que he sentido bajo mis pies, en la espina dorsal de esos países hermanos que son Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela... es por ello que tantas veces los recuerdos de allí me han traído acá, y tantas veces los sentires de acá me han llevado allá... Sin saberlo hay un hermanamiento de estas dos geografías, tan distantes, que se unen en las arterias de un agua que lo valoriza todo, que lo engrandece, que lo iguala...

Aguas, decía que son vida, y vida de vida; que son energía en su discurrir superficial, y siembra para un renacer en su flujo subterráneo. Aguas que son infinitas, pero que son todas una, en ese ciclo hidrológico, que se renueva y cobra vida en cada uno de sus estadios. Aguas que son el más maravilloso e imprescindible de nuestros recursos renovables, que lo son en tanto en cuanto el depredador humano que llevamos dentro (ese homo hominis lupus que dijera Plauto), no las mancille, ultraje y degrade con la maldita contaminación.

Pepe, en sus ascensos y descensos, por la orografía de esta montaña penibética, debe llevar un ritmo imposible de seguir, si no es por su Aurelia, o algún hermano, sobrino o amigo. Pepe no tiene descanso ni cuando hace fotos (que ni para eso para), porque son muchos los kilómetros marcados en ese itinerario de cada día... menos mal que él sabe dónde hay aguas, donde están todas las aguas, donde se ocultan y hasta donde nacen..., porque si nosotros nacemos para morir, ellas "mueren" para nacer...

Es indudable que cuando Pepe se auto-retrata, en Internet, diciendo que no trabaja para ninguna empresa; que tiene por profesión "no dar golpe" (posiblemente es más filosofía que realidad); que busca amistad; que su afición es dormir y que su estado sentimental es casado... Pepe se ha dejado mucho en el tintero, porque es remiso en hablar de él, porque en su simplicidad se guardan valores muy valiosos (y es adecuada la redundancia).

Por eso cuando un día aún cercano le dije que quería hilvanar este relato, su respuesta fue "mi vida es más simple que un botijo de barro, no vale la pena, no merezco nada", y en esa fortaleza se hizo irreductible...

Por eso este relato está escrito a escondidas, con alevosía, pero con mirada franca, sin concesiones, con sinceridad, y homenajeando a quien tanto ha fotografiado a esta montaña, erigida por la orogenia alpina y que, día a día, se empina un poco más, por los empujes de esa placa africana, que se desliza bajo la placa europea, con la complicidad de la placa de Alborán.

Y esto, Pepe, sucede desde anteayer, es decir desde el Plioceno Medio (hace apenas 3,6 millones de años), y seguirá sucediendo hasta que el mundo se serene y acaben sus convulsiones tectónicas (aunque mientras tanto ya deberían terminar las humanas, que más daño hacen)...

Ahora, Pepe Rubia González, si caen en tus manos estos pespuntes, no te reveles contra quienes te aprecian, y han contribuido al relato.

Piensa en cuántos se alegrarán de conocerte algo más, y en cuántos gozarán de tus fotografías, que son como disparos de flash en este blog, y que deberían entrar en el catálogo del "Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad".


Fotografías que habrían de estar a la entrada de cada pueblo empinado en esta Alpujarra, para marcar los pasos del visitante, o el excursionista, o el forastero que, huyendo del mundanal ruido, busca en la soledad, y en la Naturaleza en estado puro, el mejor de los bálsamos para sus quebrantos de cuerpo y alma.

Pepe, un día, por ley de vida (o de muerte), dejarás de hacer fotos de Sierra Nevada y de su Alpujarra... y ese día silenciosas bajarán las aguas; enmudecerán las cascadas; ahogaremos las penas en las acequias;... pero esas aguas, fundidas de las nieves, seguirán infiltrándose quedamente, en homenaje a tu persona; esas aguas continuarán fluyendo ocultas por el subsuelo, como hilos de plata; esas aguas aportarán su cosecha en mil y un manantiales; esas aguas se extrañarán de no verte... , y esas aguas, y todos nosotros, agradecerán y agradeceremos que hayas contribuido a hacer más de todos ese "Conoce tus fuentes", que me regaló el primer contacto personal contigo...

Pepe Rubia: ¡Que Dios te bendiga! ¡Gracias por haber fotografiado una y mil veces a La Alpujarra del agua! ¡Sigue incansable tu quehacer, muchos te lo agradeceremos!...

¡AMIGOS PARA SIEMPRE!!!


14 comentarios:

  1. !Magnífico relato¡ Rafael ¿Quien soy yo para hacer correcciones? Me parece bella la descripción del agua de Sierra Nevada, fuente de vida generosa y diversa. Estoy imaginando a Pepe Rubia con los ojos brillantes y con el agua lacrimosa corriendo por sus mejillas.

    Haré llegar el enlace a los amigos y conocidos de Pepe, con su permiso también pondré un link en mi blog para que lo puedan disfrutarlo más amantes de la montaña y de la literatura !Que bella su, tu forma de escribir¡
    Según leí en unos de los escritos de Antonio Castillo o de Benavente sobre "Don Rafael" los alumnos de quinto de Geológicas le decían a los de cuarto, con la Hidrología ya tienes bastante este curso". Yo sólo estudie el curso de Geología General de primero, Selectivo se le llamaba (los siguientes cursos cursé Biológicas) me habría encantado recibir su enseñanza por complicado que fuera superar los saberes. A mí me dio clase un joven, pero buen profesor, don Víctor García Dueñas, que al poco tiempo se fue a Deusto, creo.
    Saludos y quedo agradecido yo de haber podido proporcionarle alguna información útil sobre Pepe Rubia.

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  2. Gracias amigo... los hilvanes de este relato, en buen parte, son fruto del hilo que tú generosamente me diste; mi quehacer apenas fue hilvanar la aguja y seguir el pespunte...
    Las fotografías de Pepe Rubia, esas que nos regala cada semana, además de ser un manjar para el espíritu, son fuente de inspiración...
    Recuerdos muy gratos me traes de aquellos años felices en la Sección de Geológicas de Granada, y de aquellos fantásticos alumnos, que hoy son verdaderos maestros.

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  3. EScribe un auténtico enamorado de su tierra, amigo de sus amigos.
    Este jueves estaré en tu tierra, en el I Foro de Ingeniería para el Desarrollo Sostenible que organiza la Universidad de Granada, hablando de lo mío: el acceso universal a la energía. Más prosaico que esas magníficas vistas representadas en tan estupendas fotos.

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    1. Gracias Julio, por tu sabroso comentario...

      Sierra Nevada es, entre las muchas montañas que conozco, la "niña de mis ojos". Posiblemente porque es la primera que visite, de la mano de mi padre; porque la he pateado muchas veces, y la he medido con mis espaldas; porque he sentido su inmensidad, he asimilado sus silencios; he visto ponerse el sol y amanecer bajo la lona de la tienda de campaña; me he empapado de sus leyendas...
      En todo caso tú y yo tenemos vivencias también inolvidables de los Andes, y de muchas otras montañas. Y tu tienes en tu haber el llevar la luz eléctrica, siquiera para una lámpara, a muchas viviendas de adobe, perdidas en los Andes del Perú, a través de esa ONG a la que estás entregado de cuerpo y alma...

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  4. Rafael Cortés García28 de septiembre de 2016, 0:36

    Magnífica fotos, preciosos lugares y buen reportaje. Saludos Tocayo.

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    1. Gracias Rafael,
      Ha sido muy fácil seleccionar a las fotografías que acompañan al relato, ha sido muy duro dejar a tantas otras fotos en el archivo...

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  5. Totalmente de acuerdo con el artículo. Las opiniones de Pepe son como un cubo de agua helada: un baño de realidad, fresca, limpia y sin atenuantes. Es el Anticristo del postureo, puro nihilismo rural.
    Temblando estoy esperando a que me conteste.
    Un gran fotógrafo, solo superado por ser mejor persona; aunque le moje la oreja siempre su señora con una camarilla de nada.
    Saludos y felicidades por el artículo.

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    1. Por las venas de Pepe Rubia discurren las aguas frescas recién fundidas de las nieves, y sus opiniones llevan esa impronta.
      Como fotógrafo tengo evidencias demostradas de su calidad; las fotografías de su esposa tienen, sin duda, la impronta de la sensibilidad femenina...
      Estoy de acuerdo en que sus opiniones son frescas, limpias y sin atenuantes...

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  6. El artículo es pura poesía, letras e imágenes que nos transportan a esa Alpujarra querida, hermosa y generosa. Un territorio en el que se unen las montañas, el agua y Pepe Rubia. De Pepe me quedo con lo que se ha dicho, que es una magnífica persona, que es humilde, que es generoso y que es sincero, y que hace unas fotos estupendas, que no parezca que me olvido de esa faceta suya. El proyecto "Conoce tus Fuentes" tiene en él a un magnífico colaborador que nos ha descubierto con su cámara (y su ojo curioso) muchas aguas de sus recorridos de campo. Gracias siempre. Y a ti Rafael por esa entrañable reseña que ahora nos ofreces, y que se gestó, es verdad, en otras bellísimas montañas, las de Cazorla y Segura.

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  7. No se puede hablar de la Alpujarra sin soñar, y no se puede recorrer la Alpujarra y no quererla.
    Pero, cuando la distancia se pone por medio, esas fotos que nos regala Pepe Rubia son inyección en vena, son deleite para la mente, son inspiradoras de relatos y de poesía.
    En todo caso, para los que amamos a nuestra montaña, cualquier pretexto es válido para dejar volar a los sentimientos que llevamos dentro.
    Gracias Antonio por tus siempre magníficas contribuciones a Sierra Nevada

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  8. Las vistas son espectaculares, ya solo viendo las fotografías te dan unas ganas increíbles de coger una mochila y pasar allí el fin de semana, me lo apunto!

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  9. Gracias "amigo desconocido", por tu grato comentario... El mérito de este relato son, sin lugar a dudas, las fotos de Pepe Rubia...
    Coge tu mochila, sin olvidar la cámara de fotos, y sigue los senderos de esas acequias de la Alpujarra; prácticamente todos son accesibles, ya que son la ruta de los acequieros. Habla con las gentes, conoce sus vivencias, y escribe tus impresiones. Mándanos tu material (rfrubio@gmail.com), le daremos formato y te leerán desde el "mundo mundial). En este momento 56.535 visitantes de 116 países, que lo pueden leer en su idioma.
    Hoy nos han visitado de Perú (51), Ecuador (18), Venezuela (10), España (10), Argentina (2), México (2), Corea, Colombia, Bélgica y USA...

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  10. Por aludido D. Rafael le agradezco el relato, pero confieso que me abruma, espero no defraudar a la sociedad en la que me desenvuelvo e intentaré día a día poner mi pequeño granito de arena para intentar hacer este mundo un poco mejor.

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    1. Magníficas ilusiones!!! Muchos como tú son los que hacen falta... Lo que para ti es apenas "un granito", puede ser de mucha ayuda para otros, y pasar por este mundo haciendo bien es lo que todos deberíamos hacer.
      Si te animas a escribir un relato alrededor del agua, y de su "siembra", encantados en recibirlo...

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